La historia de la Bersuit comienza hace mas o menos trece años cuando decidieron
cambiar el nombre de su antiguo grupo (Harry y las palanganas)
por el de Bersuit Vergarabat, nombre que decidieron
luego de una larga búsqueda, en la cual la única premisa era conseguir
un nombre que no gaste su significado con el paso
del tiempo.
Así llegaron a Bersuit Vergarabat, nombre
que no posee significado alguno, y precisamente por eso no se desgasta.
En 1992 editaron su primer disco \"Bersuit Vergarabat
Y punto\", el cual tuvo aceptadas repercusiones entre el publico
y la critica, su tema emblemático fue sin duda \"El
tiempo no para\", compuesto por Cazuza y Brandao,
luego del cual decidieron probar suerte dando un recital en el estadio
de obras.
\"Hacer un show así sin aliados es fundamentalmente
una estupidez y en esa época gozábamos de un buen nivel de estupidez
en todo sentido. Fue un sentimiento suicida bastante importante que acostumbraba
tener en esa época. Y me hago cargo de esa historia porque los chicos
no estaban muy convencidos de hacerla\", se sincera Cordera.
La aventura terminó con una gran deuda
por parte del grupo y una posterior depresión
que los llevó al límite y a la casi disolución definitiva.
\"Fue una etapa muy oscura de la banda -sintetiza
el tecladista Juan Subirá- y nos hicimos cargo
con mucho dolor y dificultades hasta de organizar un show para 50 personas.
Tuvimos que volver a empezar.\"
Luego, en 1993 grabaron \"Asquerosa
Alegría\" un disco que paso sin pena ni gloria tanto para
el publico como para la prensa especializada, producido por Tweety González
y con algunos cambios en su formación.
1996 los encontró trabajando en \"Don
Leopardo\" el cual originalmente se iba a llamar \"La
historia de don Leopardo Vir Thomsio\", y por razones obvias el titulo
se acorto. El disco contaba con otro cover y la
grabación de Mi caramelo; balada altamente
aceptada por el publico, la cual Cordera se canso de prometer
que era un regalo para ellos y que jamás seria editada.
Si bien \"La historia de Don Leopardo Vir Thomsio\",
los encontró en plena recuperación, el renacimiento
llegó de la mano de un músico ajeno al grupo: el ahora afamado
productor Gustavo Santaolalla.
La frase que aúna el pensamiento de todos los integrantes de la Bersuit
es que \"con Santaolalla fue amor a primera vista\".
El productor de \"Libertinaje\" se comprometió
con la banda y, según Cordera, \"fundamentalmente
nos inyectó autoestima. Nos subió el estado de ánimo e
hizo un gran trabajo con cada uno de nosotros. De alguna manera, el temperamento
de la Bersuit estaba y Santaolalla construyó el carácter.\"
En síntesis: En más de diez años
de carrera, la banda pasó por todas: transitó por el under
porteño, tuvo su instante de popularidad, cayó
en tres años de abstinencia musical y luchó
contra su separación. Pero desde hace tres años el aire cambió
para Bersuit Vergarabat. De la mano de Sr. Cobranza
el censurado tema compuesto por Las Manos de Filippi,
la banda trepó alto, y sacó a relucir un
maravilloso disco que, valga la redundancia, fue maravillosamente producido
por ese descubridor de gemas llamado Santaolalla.
Finalmente, luego de extensas giras por América
y el Viejo Continente, y una popularidad en franco crecimiento, nos llega
a mediados del año 2000 un nuevo disco: HIJOS DEL
CULO.
Un disco que, fiel a su estilo, pasea por ritmos
y letras de todas las formas, posee canciones muy comprometidas con la temática
social, las \"fiesteras\" también
están y además, hay mucha experimentación,
cosa que fue muy bien recibida por el publico, pero no tanto por la critica
especializada.
Hijos del culo fue un disco realmente esperado,
ya que (con sus antecedentes) se pensaba que la banda no
se la iba a aguantar, pero una vez mas, a base de un muy buen trabajo
desde el CD y a un publico fiel, la Bersuit logra
despejar esos fantasmas y le da un revés
al destino, dando cuenta que esta vez no se baja mas del éxito.
Eso nos trae a Junio del año 2002, que
nos regala la primera producción en vivo
de la banda, grabado durante varios recitales brindados
durante el año 2001, en lugares tan distintos como el estadio Obras
Sanitarias o El Showcenter de Haedo, sin
embargo y pese a ser lugares tan distintos, donde
se disfruta de manera tan diferente
el show de la banda, este disco logra comprimir
en formato de CD la esencia de la banda, la fiesta
constante e itinerante (como dice el CD) que BERSUIT VERGARABAT
esta acostumbrada a ofrecerles a sus seguidores mas fieles. Que
lo disfruten bersuiteros !!!
Historia de Don Leopardo Vir Thompsio
Testigo Nº 4 – El explorador.-
“Me habían hablado de una tribu indígena que residía en algún paraje aledaño a la ciudad de Mar del Plata. No existían libros ni cartografía al respecto, y los conocedores del tema aseguraban que caminando al sudoeste erráticamente durante varias hora (hasta un día según el paso) se podía llegar con tranquilidad…
Aconsejan llevar alcohol suficiente para el viaje, ir desarmado, solo y fundamentalmente, salir de día y arribar después del crepúsculo; de lo contrario sería imposible encontrar a los nativos, ya que no soportan el sol y recién abandonaban las sombras de las cuevas bien entrada la noche…
Así lo hice, dejé temprano el asfalto y caminé a campo traviesa sin mirar atrás…
Pasado el mediodía logré superar una serie de lomas bastante empinadas y otros obstáculos que imponía el terreno…
Andaba cerca.
Más tarde noté un brusco cambio en el tipo de suelo, vi como mis pisadas se hundían una especie de tierra movediza o ceniza volcánica.
También pude apreciar extraños cráteres y ciertas formaciones pedregosas que nada tenían que ver con las características de la geografía circundante…ahora sí estaba dentro de los límites del territorio de los “lunáticos insolados”.
Tuve miedo, de hecho el sol aún no había caído. Me senté decidido a esperar la indispensable oscuridad, para eso destapé la cantimplora y bebí de a sorbos hasta la última gota…
Me despertaron dos personajes de rostros inconclusos que al percibir el terror que desnudaban mis gestos no ocultaron su agrado. Me levantaron, uno de cada brazo y casi en el aire fui transportado hasta la puerta de la cueva del mismísimo “Cacique Dosuna”.
Éste no tardó en aparecer; para gran sorpresa mía no vestía la tradicional indumentaria indígena de Hollywood y además exhibía dos cabezas o mejor dicho dos caras; de manera tal que en un momento creí que se había dado vuelta pero no, una voz que emanaba de otra cara siguió hablando como si nada hubiera pasado.
Entonces fue que me convidó La Pipa y me miró tan profundamente que aluciné una radiografía…
Luego dijo esto: – Sé por qué hizo este viaje-
quise hablar pero no me dejó
– solo tiene que escuchar, voy a referir la historia por única vez. Soy el Cacique Dosuna (dos de una), jefe de la tribu y guía espiritual de sus miembros… Tuve seis hijos; uno de ellos llamado Leopardo Vir Thomsio resultó tan incivilizad, tan ilimitado que hasta le hizo frente a si propia muerte… Su espíritu anda suelto y es capaz de tomar una o muchas cabezas a la vez. Ingresa en todos los organismos que lo invocan a través de la debilidad, los vicios, el insomnio y el resentimiento. Se instala en el hipotálamo y desde allí gobierna los sentidos y las acciones…
Hizo un silencio y continuó.–Cuando vuelvas a la ciudad contarás la historia tal como sucedió, total, nadie te va a creer…-
Testigo Nº 72 – Fabiola (22 años).
“me despertó una especie de escalofrío, me incorporé y entonces fue cuando lo vi:
algo extraño que venía desde el mar directamente hacia mi.
Tardé en creerlo pero sin dudas se trataba del Minotauro, saliendo del agua como cualquier bañista.
Horrible pero seductor, me poseyó de manera brutal, nunca había experimentado algo así, una manguera de fuego en mi vientre… quedamos abrazados un rato.
Después se levantó y regresó caminando hacia el mar. Antes de entrar dio media vuelta y dijo riendo:– es imposible no dejar huellas en la arena-.
Habré tomando demasiado sol, pensé después, a veces te abomba, ¿Viste?...”
Testigo Nº 41- Un muchacho de unos 20 años.
“Salió el tema del ‘encapuchado’, durante aquellos días se hablaba mucho del asunto porque la gente del barrio de Camet estaba asustada.
Por la zona andaba un loco con una capucha en inclusive decían que en un par de ocasiones había gavillado algunos tiros al aire…
La cosa es que en otras de las mesas veo un ciervo sentado, escuchando atentamente la conversación. De pronto se paró y empezó a correr por la plaza, a revolcarse por el piso, se lo veía enfurecido. Poseía una cornamenta gloriosa y apenas percibió la silueta de un auto lo encaró sin titubeos como para destrozarlo, pero el coche huyó…
después giró y volvió hasta la puerta del bar, fue entonces que abandoné la silla y monté sobre el lomo del animal. Lo mismo hizo otro de los parroquianos que se presentó como el ‘Anarquista’…
Inmediatamente partimos en busca del encapuchado, el ciervo avanzaba a paso firme entre las sombras y los costados de la noche y dimos varias vueltas por la zona sin éxito.
Finalmente dijo:– Ya se donde puede estar, vamos para la ciudad… -
Al galope por la costanera, nos fuimos metiendo entre los autos y las luces. Yo tenía un poco de miedo pero el anarquista estaba aterrorizado, más cuado el carnudo se mandaba en contramano por cualquier calle sin respetar ningún tipo de norma de tránsito.
Para colmo cada tanto vociferaba como para infundirse ánimo, se paraba en dos patas, corcoveaba o bailaba, no sé…
Se detuvo en un quiosco, estaba agitado y se tomó diez latas de cerveza de un tirón. Seguimos y ahora sí que el ciervo parecía más loco que nunca, cuando frenó bruscamente, en la puerta del cementerio… nos bajamos y quedó un rato inmóvil, para arrancar al instante con una violenta inusitada.
Él solo parecía una estampida de cientos de animales enloquecidos. El primer estruendo fue tremendo, un sonido difícil de describir, me parecía estar viendo una película de vikingos, donde miles de espadas y escudos entrechocando sus metales más el griterío infernal de la batalla copaba mi espíritu…
Sin embargo, era solo él que tomaba carrera y daba sus cuernos contra las rejas de las casas de los muertos, una y otra vez. Desafiándolos, insultándolos, invitándolos a salir a pegar una vuelta por la vida… Quedó colgado de los barrotes muy lastimado y de inmediato cayó para atrás vencido (eso creí).
Al rato se levantó y vino hacia nosotros sentenciando – Estoy aturdido, gritan más de lo que yo hubiera imaginado… casi me meten adentro pero creo que se pegaron un buen susto. Estos cadáveres no se olvidarán nunca de mí.-”
Testigo Nº 15 – Alicia (32 años).
“Cuando llegamos a la casa, una de nosotras propuso no entrar
- ¡las paredes nos van a vaciar definitivamente!- enunció.
Así que nos quedamos en el jardín aguantando el amanecer… Sin querer habíamos conformado un triángulo energético…
De repente salió un enorme sapo de atrás de los arbustos y enfiló para donde estábamos sentadas. Parecía sonriente, pero lo que más nos llamó la atención es que se detuvo simétricamente en el centro del triángulo…Entonces fue desapareciendo gradualmente hasta no dejar a la vista otra cosa que la sonrisa sin dientes y sin boca, como si se lo hubiera tragado la tierra…
Inmediatamente unos pájaros que habían constituido su guarida-hogar debajo del tejado, provocaron tal estruendo con su aleteo que nos asustaron muchísimo. Todas estuvimos de acuerdo y nos refugiamos en la casa…”
Testigo Nº 314 – Carlos S.M. (62 años).
“Andábamos de boliche en boliche con unos amigotes de la primera y en una de esas encaro a una minusa bien pinchada que planchaba en un rincón. No sabes el susto que me pegue cuando descubrí que estaba abrazada a un perro… Seguí de largo y no dije nada, gustos son gustos.
Al rato aparecimos caminando por Alem, ¡qué farra viejo! Entre el batifondo de piernas y caras, surgió la cabeza del perro que me miró con sonra. Quedé perplejo, paralizado, y en cambio mis amigos no lo advirtieron.
Arrebatado propuse que rajáramos del centro para ir a una festichola que se daba en un barrio alejado (por la zona del Alfar). El bondi nos dejó en un lugar silencioso, de sombras mortecinas y calles diagonales. No tardamos en reconocer que andábamos perdidos, dando vueltas sin brújula.
Y ya te imaginás lo que pasó: en una esquina nos esperaba un perro fanfarrón. Esta vez nos siguió a una distancia prudente, con marcha cansina imitaba nuestros movimientos; si doblábamos doblaba, si parábamos paraba y parecía querer incorporarse al grupo. Cuando no pude más le grité:- ¿qué querés, qué buscás, qué bicho te picó? –
sin evitar nuevamente sus irónicos gestos me contestó: - ¿quieren que los lleve a la fiesta?
- Sí – Dijimos todos con desconfianza, teniendo en cuenta que hablábamos con un animal.
Siguiéndolo, encontramos la casa que no estábamos en condiciones de hallar. El perro se quedó en la fiesta como uno más y no me asombró demasiado, incluso cuando me batieron que era el dueño de casa”.
Testigo Nº 1012- Horacio (18 años).
“Fui a bailar, como la noche anterior, a una discoteca que sin ser gran cosa me había gustado. Todavía era temprano, pero igualmente la pista se encontraba ya bastante tupida.
Entre los bailanteros distinguí a uno que descollaba por sus movimientos intrépidos, me acerqué y para mi gran asombro era Michael Jackson (uno de mis ídolos)…
La gente comenzó a correrse a un costado, para observar hipnotizada al danzarín mientras aplaudían rítmicamente. Después de un rato el muchacho se cansó y vino caminando derecho para mi lado.
Cuando estuvo delante mio me miró como aun viejo amigo desconocido, sin pasos intermedios me besó en la boca y balbuceó – Mucho gusto Leopardo…-
y se perdió en la marea de gente”.
Testigo Nº 22 – Cabo Gutierrez (24 años).
“Ese verano me habían encomendado la misión de custodiar, todos los fines de semana, una zona concurrida: La calle Alem y sus alrededores.
Desde algún umbral retirado observaba tratando de detectar o bien prevenir cualquier alteración al orden. Lo que sí no me esperaba, era encontrar una foca entre los sospechosos.
Yo estaba parado cerca de un boliche de ambiente bastante pesado cuando oí unos extraños gritos que provenían del citado tugurio. Al acercarme vi como el animal forcejaba con una niña que no debía tener más de 15 años, se veía que cargaba una borrachera epiléptica.
La chica escapó y el bicho quedó boqueando, bebía desde el suelo y cada tanto arrancaba con un alarido de esos que aturden al más sordo.
Me lo iba a llevar pero me dio pena, entendí que estaba muy solo ese animal (supongo que me vi reflejado en él), en ese momento descubrió mi presencia y se me vino encima enloquecido
-¿Dónde está, donde está mi angelito?... – Gritó buscando pelea.
Agresiones no iba a tolerar, así que lo levanté, aunque debo reconocer que con verdadero asco porque tenía la piel muy aceitosa… ya en la comisaría le exigí los documentos, a los que respondió: – No uso – y acto seguido se presentó como Leopardo Vir Thomsio, ése fue el nombre que deletreó.
-¿Fecha de nacimiento?
-Mañana – y agregó – Fallecido el 7 de Noviembre de 1992
-Ah… ya lleva 3 meses de muerto – me reí
-No, en trance
-¿Nombre del padre?-
-Cacique Dosuna
-¿Nombre de la madre?-
- Ernestina Falucho…-
Estuvo detenido algunas horas, cuando lo largamos preguntó para donde quedaba el mar, y se alejó a grito pelado, reptando por la calzada.
Al otro día descubrí en las necrologías de un periódico de la ciudad un aviso anunciado (irónicamente, calculo) el nacimiento del “Don Leopardo Vir Thomsio”.
Sin perder tiempo pedí una entrevistaron el jefe, le mostré la noticia, el libro de actas de la seccional y le conté la historia. Me escuchó amablemente. Horas más tarde fui expulsado de la institución”.